¿Por qué el Barrote de 2×4 no es de 2×4″?

El barrote 2×4 es un material de construcción ampliamente utilizado en todo el mundo. Sin embargo, su designación nominal, «2×4», no coincide con sus dimensiones reales, que son de 1.5×3.5 pulgadas. Esta aparente diferencia de medidas ha desconcertado a muchos, especialmente a aquellos fuera de América del Norte. Pero, ¿cuál es la historia detrás de esta aparente diferencia?

La historia nos lleva atrás en el tiempo, a más de un siglo atrás, cuando la mayoría de los barrotes 2×4 en los Estados Unidos eran producidos por fabricantes locales y vendidos principalmente a clientes cercanos a los aserraderos. En ese entonces, los aserraderos producían madera en bruto que no tenía dimensiones uniformes ni un ancho estándar. Los constructores solían cepillar manualmente las tablas en el lugar de la construcción para que se ajustaran a sus proyectos específicos.

Sin embargo, a finales del siglo XIX, la tala de bosques cercanos a las ciudades más grandes planteó un desafío, ya que la madera debía ser transportada a mayores distancias. El transporte ferroviario en ese entonces era extremadamente costoso, a menudo duplicando el costo de la propia madera. Para abordar este problema, los fabricantes tuvieron que ser creativos.

Descubrieron que en lugar de enviar madera en bruto que luego sería cepillada en el lugar de construcción, podían realizar el cepillado en el aserradero antes de su envío, reduciendo así el peso del transporte. La apertura del Canal de Panamá en 1914 complicó aún más las cosas, ya que permitió a los aserraderos en la costa oeste competir por los mercados de la costa este. Dado que las tarifas de transporte marítimo se basaban en el volumen, esto incentivó a los fabricantes de madera a reducir cualquier volumen innecesario.

Como resultado, los fabricantes que necesitaban transportar la madera a largas distancias comenzaron a producir barrotes de menor grosor para igualar las tarifas de transporte de sus competidores. A pesar de esta modificación, aún se mantuvo la denominación de «2×4» para el producto, a pesar de que tenía dimensiones más pequeñas. Esto se justificaba argumentando que la madera en bruto original antes del cepillado era un «2×4», por lo que el producto final también podía denominarse así.

En ese momento, el nombre «2×4» no estaba reservado para un tipo específico de tabla, lo que resultó en una falta de estándar legal que obligara a los aserraderos a tener una dimensión específica para sus «2×4». Esto provocó que el grosor de los «2×4» variara en cada región de Estados Unidos.

Esta situación no satisfizo a los minoristas, ya que llenaba sus almacenes con diferentes versiones de «2×4», dificultando su negocio. En respuesta, el Departamento de Agricultura estableció el Laboratorio de Productos Forestales en 1919 para investigar las dimensiones más adecuadas que podrían adoptarse como estándar. El laboratorio descubrió que más del 60% de los productores estaban cepillando el lado de 2 pulgadas de sus tablas hasta 1-5/8 pulgadas, lo que impulsó la adopción de esta dimensión como estándar nacional.

Además, el laboratorio concluyó que 1-5/8 pulgadas era el tamaño óptimo para vigas y montantes, y que cualquier dimensión superior agregaría costos sin aumentar su utilidad. Aunque esta afirmación podría ser objeto de debate, la carencia de un estándar nacional en ese momento permitió que los aserraderos continuaran produciendo barrotes con dimensiones variables.

Un aspecto relevante en la historia de estos barrotes de madera es la evolución en el diseño de sus bordes. Inicialmente, las tablas tenían esquinas afiladas, pero con el tiempo, se adoptaron bordes biselados o curvos. Esta transición se debió a varias razones objetivas:

  1. Seguridad: Los bordes biselados ayudan a prevenir astillas y lesiones menores en los trabajadores de la construcción.
  2. Eficiencia en la Producción: Los bordes redondeados facilitan el transporte de las tablas en las cintas transportadoras durante la producción y su apilamiento.
  3. Resistencia al Fuego: Las tablas con bordes redondeados suelen ser ligeramente más resistentes al fuego, ya que los bordes afilados son más propensos a encenderse primero.

Esta evolución en el diseño de los barrotes refleja la preocupación de la industria por la seguridad y la eficiencia en la producción y el uso de la madera.

En resumen, las dimensiones cambiantes de los barrotes 2×4 a lo largo de la historia se debieron a la evolución de la industria, los desafíos del transporte y la falta de un estándar nacional. A pesar de las dimensiones actuales, estos barrotes siguen siendo fundamentales en la construcción y otros proyectos. Esta historia nos recuerda cómo la adaptación y la ingeniería han sido clave en la industria de la construcción, y cómo las circunstancias cambiantes pueden influir en las dimensiones de los materiales utilizados. A medida que avanzamos hacia un futuro de construcción más sostenible y eficiente, esta historia nos inspira a seguir siendo flexibles y creativos en la forma en que abordamos los desafíos de la construcción.